sábado, 16 de julio de 2011

penúltimo capítulo.

Sólo son pequeñas e inofensivas mentiras que están disfrazadas, con mucha clase, de bellos eufemismos que a veces me hacen sonreír. O quizá me esté riendo de mi propia desgracia.
Tras tanto tiempo pensando no llegué a ninguna conclusión. Perdida en un profundo abismo, donde grite para que me socorriesen , al ver que podía morir ahí me quedé para marchitar me. Tampoco es que tuviera otra opción. Pero me gusta pensar que quedarme ahí fue por iniciativa propia. Al fin y al cabo sólo yo me empujé al vacío.
Como banda sonora me acompañaba la dañina voz de Tom Waits. Y conmigo conseguía cubrir este mundo más de negro. Hasta que no hubo más que una oscuridad eterna y tenebrosa.
Seguir en pie cuesta ahora más que nunca, ya ni las cuerdas de un títere juegan conmigo para fingir que puedo seguir adelante.
Vivo en un trágica comedia de la que soy autora, que me come viva. Los caníbales de mis peores pesadillas han cobrado vida.
Ni siquiera tuvo Satanás cortesía de llevarme consigo. Incluso cuando grité desesperada -quiero bajarme del mundo-.

*

Sus palabras manchan las páginas de blanco.
El silencio amenaza con ser eterno, y me aterra.
Paso las páginas grises de mi vida, que cada vez son más negras.