martes, 7 de septiembre de 2010

canción para dormir

La interminable desesperación de no ser nadie nubla cada gota de felicidad. No recuerda ya aquellos momentos, que ahora la marchitan con una incesable llovizna, que se escurre en sus paredes y no la deja escapar, de esta fastidiosa situación. E intentar recordarlo todo solo la marachitará aún más. Las mañanas duran horas, y horas, demasiadas horas, que se prolongan sin sentido. Se hace largo el día, y el año, y no para de llover. Mientras el mal olor del humo se desprende desde el final de su boca, y no para de quemar.
Observa distraida por la ventana, un nubarrón gris que se aleja, pero todavía gotea en su habitación. y no para.
Sale de casa, pero no encuentra nada que la motive a una leve sonrisa honesta. Y finge encontrarse bien, en sueños en los que cae al vacío, entre los demás que no importan, ni serán tan importantes, que ni existen cuando cierra los ojos y pretende dejar de escuchar. Y pretende dejar de existir, como si fuese tan fácil.
Qué fracasada, escucha en su cabeza. Y lo sabe.
Vuelve a levantarse para deambular en lo que queda del mundo. Tristes aceras grises repletas de todos los demás, y a empujones los aparta, llegando así hasta su habitación, volviendo a acercarce el nubarrón gris. Y vuelve a olvidar todos aquellos días, que gota a gota la consumen.
Vuelve a dormise otros mil años, hasta que un simple beso la despierte, de los sueños en los que olvida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario